
Porqué llamo a votar #Apruebo este domingo.
Por Felix Madariaga Leiva.
Nací en el año 1969, mis padres venían del campo, llegaron a vivir a Santiago muy jóvenes, buscaban ser parte de la bonanza que supuestamente tenía la ciudad, trabajo, alguna oportunidad, algo que les permitiera vivir dignamente. En el caso de mi Papá, quien tuvo 12 hermanos y como se usaba en la época cuando las familias eran muy numerosas, los hijos se distribuían, a él lo mandaron a vivir con sus abuelos desde muy pequeño. En el caso de mi Mamá, para ayudar económicamente a mi abuela campesina, que había quedado viuda muy joven – la de mi abuelo es otra historia, lo asesinaron en un fundo en Renaico, su cadáver apareció flotando en un lago, nunca se hizo justicia, a nadie le importó, sólo a su familia. Así mi abuela quedó con dos hijos, una bebe en su vientre; mi tío de dos años tuvo poliomelitis, y falleció hace muy poco, a los 62 años. Ambos fueron víctimas de esos mismos sectores que hoy llaman a votar por el rechazo, los que nunca han protegido la infancia y los que siempre han despreciado la pobreza, y qué podría saber mi abuela de política y politiquerías, sus prioridades eran otras, la principal “tener pal puchero” como se dice. Entonces, mi madre, la hija mayor de 14 años, comenzó a trabajar para la hija de los dueños del fundo, ellos la trajeron a Santiago para trabajar en su departamento en Providencia, sacándola abruptamente de la escuela. Trabajó bastante tiempo con ellos, de apellido Bunster, según me ha contado. Durante el otoño del año 60 estos ricachones se fueron a Valdivia de vacaciones en avioneta, y llevaron a mi mamá para que les cuidará a su guagua de pocos meses, se encontraban en ese lugar cuando vino el mega terremoto a la hora de la siesta de los patrones, un movimiento de la tierra que duró 14 minutos, mi mamá a esa hora se encontraba cuidando a la guagua, y qué pasó, paso que se asustó, tuvo miedo y salió corriendo como alma que se la lleva el diablo, el terror y el nerviosismo la hicieron actuar de esa manera. Era una niña adolescente que cuando pasó el terremoto volvió a la casa de sus patrones rezando. Pero su sorpresa y miedo fue tal cuando vio que la estaba esperando el patrón con un látigo para castigarla por haber dejado a la guagua sola, ella me dijo que no la golpeó, que lo detuvieron, pero quién detiene al patrón? siempre he pensado que le pegaron y que ella no lo cuenta por vergüenza. Si amigos, esos que son capaces de golpear a sus trabajadores son los mismos que hoy llaman a votar rechazo. Historia a parte, es que esa guagua se convirtió en la esposa de un ex alcalde de derecha que hoy también llama a votar rechazo.Mi padre me ha contado poco o nada de su infancia, quizás no fue buena y por eso omite esa parte de su vida. Como dije llegó muy joven a Santiago, lo trajeron a trabajar en un fundo en la comuna de San Bernardo, donde ahora hay un hospital – también llegó a trabajar para una familia de ricos – pero no estuvo mucho tiempo en labores agrícolas, él es muy inteligente, rápidamente aprendió a manejar los autos de los patrones y se forjó un oficio. Muy joven ya era chofer y lo trasladaron a la casa del patrón en la comuna de Providencia, nunca me contó si mejoró el sueldo de campesino a chofer, pero ese oficio le entregó una herramienta para poder desenvolverse en la vida y tener opinión; una de las primera cosas que hizo fue afiliarse al Sindicato de Conductores Particulares, que ya no existe, sólo tiene una foto de ese tiempo y su primera licencia de conducir que le otorgó la subsecretaria de transportes, sólo una vez me la ha mostrado, la foto y la licencia las atesora como hueso de santo. Estoy seguro que añora esa época, siempre se acuerda con nostalgia de esos tiempos, y de todas las garantías que habían conseguido con esa organización. Lo reitero, mi papá es un hombre muy inteligente, qué habría podido ser si hubiese terminado su enseñanza básica?, siempre me pregunto qué habría sido si hubiese llegado a la universidad, o si hubiese llegado en algún momento a ser un dirigente sindical? todo eso que él no tuvo, se lo cortaron abruptamente los mismos sectores que hoy llaman a votar rechazo.–
Mis padres se casaron en los años 60, tuvieron cuatro hijos, su primera bebita murió a los 10 meses, entonces como ahora no había un buen sistema de salud en Chile. Murió gracias a esos sectores que hoy no quieren que la salud sea igual para todos, esos que hoy llaman a votar rechazo. Juntos vivieron los años 60 con mucho optimismo, escuchando por la antigua radio de tubos, los programas de Alodia Corral – parece que en la Radio Colo Colo – también escuchaban a un eterno candidato a la presidencia de la República, odiado por sus patrones, el Chicho como lo llama aún mi papá, con sus sueños de querer cambiar el mundo y transformar un país para que su riqueza alcanzará a todos, sí, a todos, incluso a los más pobres de Chile. Y era odiado por estos sectores tal como lo recuerdan ellos, odiado por los que llaman a votar rechazo y que lo querían muerto. Sí esa misma derecha que tenía en sus manos el látigo para castigar a sus trabajadores. Nací en una familia pobre, con infinidad de carencias, nunca tuvimos casa propia cuando niños, yo tenía 4 años para el golpe de estado que terminó con esos sueños abruptamente, tengo vagos recuerdos del gobierno del Chicho, uno muy traumático cuando estaba junto a mi mamá en las colas del supermercado que había en Manquehue con Apoquindo, hasta hace un par de años era un Líder. No sé qué pasó cuando estábamos ahí, debió haber avanzado la fila abruptamente, mi mamá avanzó para no perder el puesto y yo no la vi más, lloré y caminé buscándola, sin poder encontrarla. Me tomó de la mano una mujer “pituca” que también estaba fila, me dio un dulce y me aseguró que encontraríamos a mi mamá, lo que me calmó; me llevó de la mano, subimos a la administración del supermercado y les dijo que yo estaba perdido, llamaron a mi Mamá por los altavoces del supermercado, que alegría fue volverla a ver, pero con reencuentro no vi más a la pituca y quería darle un beso de agradecimiento . ¿Qué hacía mi Mamá en la cola de un supermercado? era víctima – como tantos chilenos – de los sectores que crearon el desabastecimiento, de los mismos que no quieren una nueva Constitución, de los mismos que llaman a votar rechazo.
Crecí en una población callampa en la comuna de Las Condes, gran parte de la niñez y juventud la viví, se llamaba población Áreas Verdes, sí, ahí mismo donde llegó a vivir a fines de los años 60 la Madre Karoline Mayer, esa misma monja que hoy llama a votar APRUEBO, la misma que cuando fue el Chicho a la población se atrevió a pedirle una cocina para el jardín infantil que había fundado para los niños, la misma población donde vivió el Padre Luis. De Karoline Mayer me acuerdo muy poco, se fue a vivir a otra comuna de Santiago, tengo más recuerdo de la madre Bernarda y la madre Cecilia, a quienes conocí cuando iba para que nos preparan para hacer la primera comunión. Todavía saboreo con mucho cariño el té con queque que nos daban las monjitas.
Trabajé desde muy niño, fui cartonero, pasador de pelotas en canchas de tenis donde iban los ricos, saqué escombros y basura en la comuna de Las Condes, en una carreta tirada por caballos que tenía mi vecino “El Chopa”. A veces mientras trabajaba me encontraba con mis compañeros de Liceo 17 de Las Condes, nunca tuve la posibilidad de estar concentrado 100% en mis estudios, así es la pobreza, quizás por eso no aprendí bien las matemáticas y repetí el segundo medio… jajajaj, pero qué hace un niño/adolescente trabajando en vez de estudiar o jugar? ¿qué gobierno permite eso? nunca fuimos nada y no les interesa que seamos algo. Esos mismos que por siglos nos han tratado como seres inferiores, ignorantes, no merecedores de derechos, son los que no quieren que las cosas cambien y llaman a votar rechazo. Tengo 53 años, y sigo siendo pobre, no tengo propiedades ni autos, sólo tengo mi título profesional; y este modelo que quieren perpetuar hace que uno no pueda crecer a pesar de tener las herramientas necesarias, no hay trabajo – no tengo un trabajo estable desde hace 4 años – no hay oportunidades para los cincuentones, sólo nos queda la precarización. Por eso y por mucho más llamo a votar APRUEBO este domingo. Por el Chicho, por mis padres, por mis compañeros ejecutados politicos, por mis compañeros detenidos desaparecidos, por mi generación pérdida, por los que vivimos la tortura, para que en el futuro hayan oportunidades, porque muchos partieron mil kilometros mas adelante que los demás y se termine de una vez por todas el látigo de la derecha en Chile.
MIL VECES APRUEBO, MIL VECES APRUEBO, MIL VECES APRUEBO