LULA: La esperanza del Brasil y América Latina

Por Félix Madariaga L.

LULA: La esperanza del Brasil y América Latina

El ex Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 76 años, obtuvo la primera mayoría en las elecciones presidenciales del pasado domingo 2 de octubre, imponiéndose con un 48, 43% de los votos frente al actual Presidente, Jair Bolsonaro, que alcanzó un 43,2% de los votos, más de lo que indicaban las encuestas. Ambos se enfrentarán en segunda vuelta el 30 de octubre, día en que los brasileños y brasileñas decidirán el futuro del país por los próximos 4 años en una situación global extremadamente compleja.

La Senadora del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), Simone Tebet, quedó en tercera posición (4,2%), tras superar al centroizquierdista y ex ministro de Lula, Ciro Gomes (3,04%); los votos de ambos candidatos serán decisivos en la segunda vuelta presidencial. Esta baja votación es muestra de la extrema polarización que vivirá Brasil de aquí hasta el 30 de octubre, ya que se espera que tanto los adherentes de Lula como los seguidores de Bolsonaro se enfrenten con todo para lograr los votos que les faltan.

Pero no es tan simple, si bien es cierto que a Lula le faltan 1,6 puntos para ganar… también es cierto que son casi 30 días donde cualquier cosa puede suceder. El imperialismo está complicado a nivel mundial, pierde hegemonía a los ojos del mundo entero; y un tigre acorralado es un tigre muy peligroso. Es seguro que harán de todo para que Lula no pueda llegar al ejecutivo del país más grande de América Latina, considerando además, la llegada de Gustavo Petro a Colombia y lo que está ocurriendo en Venezuela, donde recientemente se levantaron las fronteras.

Sin duda, hubiese sido mucho mejor para Lula ganar en primera vuelta, habría sido un triunfo político y le habría dado más certezas para enfrentar un Congreso donde el PL tiene la mayor bancada tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. A menos de un mes de la segunda vuelta, Lula no tiene asegurada la victoria, y tendrá que reconquistar a sus votantes y sumar más para sobrepasar el 50%.

Lula dejó la presidencia – tras sus dos períodos de gobierno (2003-2010) – con una popularidad récord, tras una gestión reconocida por el crecimiento económico y los programas sociales con los que sacó a decenas de millones de brasileños de la pobreza gracias al boom de las materias primas, lo que le da un gran piso de credibilidad; frente al gobierno de Bolsonaro que se ha caracterizado por un pésimo manejo de la pandemia del COVID-19, la deforestación de la selva amazónica y el desprecio hacia las minorías del país. Se calcula que hoy en Brasil existen más de 33 millones de pobres.

El sorprendente 43,2% de votos de Bolsonaro, se explica porque un 30% de la población tiene tendencias ultra derechistas, lo que se ha convertido en una tendencia tanto en América Latina – con los republicanos en Chile – y en el resto del mundo – como en Italia, Suecia, Hungría, Polonia y Francia. El rebrote de los movimientos de extrema derecha está ligado a discursos que defienden los valores familiares tradicionales, un nacionalismo extremo y una extrema libertad económica, pero también está relacionado con una izquierda cada vez más socialdemócrata, cuyo discurso se inclina hacia la gradualidad de los cambios; la humanización del capitalismo; democracia de baja intensidad; represión al pueblo; mayor concentración del capital. Nos vamos a llenar de millonarios y nuevos ricos.

En este escenario no será fácil convencer a los indecisos, sin embargo, esperamos que Lula triunfe y sea una señal clara que el pueblo no está dispuesto a seguir escuchando discursos vacíos de más justicia social, mejores condiciones de vida, mayor seguridad, pero que en la práctica excluye a los más pobres de participar de un sistema político y económico que no ha sido pensado con esos objetivos.